Creemos que nuestros problemas son grandes,
buscamos refugio en nuestros asuntos,
perdemos el tiempo luchando por conseguir una meta,
y, ¿ qué pasa con el mundo ?,
también tiene problemas, metas, sueños e ilusiones,
y nosotros no hacemos hacemos nada por él.
Un niño llora porque no puede comer,
que más da si yo tengo un trozo de pan,
un hombre mata a otro en una guerra sin fin,
que más da si a mi no me ha tocado,
una mujer muere después de ser maltratada,
que más da mientras no me toque a mi.
Y nosotros felices en nuestro rincón del mundo,
solucionando nuestros pequeños problemas,
buscando la felicidad que nunca queremos que nos falte,
viviendo a veces una tristeza que nunca buscamos,
pero nada hacemos por el mundo, no hay compromiso,
no hay esperanza de salvación, no unimos las manos,
dejamos que otros decidan por nosotros,
y esos no hacen nada por arreglar aquello que lo está matando.
Curemos la herida del mundo,
desde la conciencia del niño cuando nace,
educando a nuestros jóvenes con palabras sabias,
integrando en la sociedad a quien una vez tuvo su peor castigo,
poniendo nuestro granito de arena para que todos tengamos algo de felicidad,
dejemos de encerrarnos en nuestro rincón y miremos lo que tenemos afuera.
Aunque quien puede no haga nada,
entre todos podremos si lo intentamos,
no hace falta mucho, tan sólo perseverar en el intento,
denunciemos aquello que daña nuestro planeta,
acabemos con las injusticias que matan nuestro porvenir,
acallemos a quienes sólo piensan en ellos mismos,
pero sobretodo y ante todo,
curemos desde la herida del mundo desde la humildad
de nuestro pequeño corazón.
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