Vuelvo a dedicar con todo mi cariño este bello poema a mi primo, aquella persona
que llevo conmigo siempre en mi corazón, desde el día que se marchó de mi lado.
Nunca te olvidaré, siempre llevo conmigo tu recuerdo.
Recuerdo con añoranza aquel pasado que tuve,
siempre jugando a descubrir mi futuro,
recuerdo como tu y yo eramos solamente uno,
cada vez que tu pequeño corazón de cristal te dejaba verme.
Y mi sonrisa nunca se apagaba,
siempre juntos en cada rincón del mundo,
imaginando aquello que sabíamos que no podríamos tener,
con ilusiones de que todo cambiara,
pero a veces la suerte nos da la espalda.
Fuiste la alegría de vivir mientras tuviste un poco de aliento,
luchaste sin desfallecer por ver cada día un nuevo amanecer,
quisiste demostrar que tus principios eran la vida y ser feliz,
hasta que en ese fatídico instante,
tu pequeño corazón frágil dejó de hablar.
Tu cuerpo se volvió frío, inerte, quieto, callado,
tu cara dejó de sentir la suave caricia del viento,
tus manos se separaron de las mías para dejar de caminar juntos,
y yo, con lágrimas ensangrentadas en mis lastimados ojos,
busqué algún motivo para seguir solo en la lucha diaria por vivir.
Te recuerdo hoy como si fuera ayer,
como si nada hubiera pasado,
aún persigo aquellas ilusiones que forjamos juntos,
a veces pienso que eres mi guía en este largo camino,
donde intento vivir una felicidad que nunca consigo encontrar,
cuando creo conseguir una sonrisa, tropiezo y vuelvo a la triste soledad.
Pero sé que tu estás ahí, como siempre estuviste en vida,
en algún lugar alejado de este mundo nos volveremos a encontrar,
un día fuimos algo más que amigos del alma,
tu eras parte de mi y yo parte de ti.
Durante mucho tiempo fuiste la alegría de vivir,
para todos aquellos que siempre estábamos contigo,
te llevaste nuestras ilusiones, nuestras metas,
todo aquello que una vez dijimos haríamos nuestro,
contigo se fue algo más que un humilde corazón,
te llevaste todo aquello que yo represento,
y ahora aún queriendo recuperar la felicidad de antaño,
sé que nunca volveré a ser quien siempre fui,
hasta que no te vuelva a encontrar allí donde tu tuviste que ir.
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