domingo, 26 de julio de 2009

LA MADRE QUE LO PARIÓ




La madre que lo parió,
aquella que muchas veces quiso dejarlo en el olvido,
quien muchas veces intentó matar lo que nunca debió ocurrir,
ahora lo único que quiere es darle la felicidad,
que ella durante mucho tiempo nunca tuvo en su vida.
Y el niño creció en su vientre lentamente,
dio sus primeras patadas dentro de ella,
su corazón comenzó a latir despacio,
y ella fue sintiendo como poco a poco iba creciendo.
Pero hubo un tiempo en que no quiso dar la vida,
cometió el error que nunca esperaba,
quizás fue la tristeza que tenía a su alrededor,
o quizás aquella noche que no quiso decir no,
para no sentirse forzada por quien no sabía amarla.
Ahora el niño cumplirá sus primeros años,
rodeado de ese poco de felicidad que a ella le había faltado,
dará sus primeros pasos en la vida sin saber hacia donde dirigirse,
y siempre estará ella ahí para acompañarlo
por el sendero que nunca deberá abandonar.
La madre que lo parió ahora recuerda
el dolor tan grande que habría tenido de cometer aquel error,
olvida la tristeza intentando regalar felicidad a su pequeña vida,
y cada noche sueña con el día que él será mayor,
deseando que tenga la vida que ella nunca pudo tener.

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