Hoy la oscuridad se convirtió en luz,
la imaginación en cuerpo,
el silencio en llanto,
el deseo en realidad,
porque hoy mi hija vino al mundo.
Mi pequeño tesoro escondido,
entre un manto de cariño secreto,
arropado por partículas invisibles
que alimentaban sus ganas de vivir.
Hoy lo que nunca esperé
abrió sus diminutos ojos,
visitando el rincón de la vida
entre manos inquietas de verdes ropajes,
que con la ternura de una suave caricia,
despojaban de su cuerpo,
la roja mancha que la unía al vientre materno.
Hoy el tiempo se detuvo,
en ese preciso instante que mis ojos
intentaron no derramar pequeñas lágrimas de felicidad,
mientras admiraban el frágil fruto nacido de un inmenso amor,
hoy mi debilidad fue fuerza,
y mi fuerza se convirtió en ternura al abrazarte por primera vez.
Hoy tu nombre lo grita el viento,
ya no es palabra escrita en silencios callados,
el sueño ciego da paso a noches de abrazos dormidos,
hoy tu eres la estrella en el comienzo de este cuento,
porque hoy nació una princesa,
hoy vino al mundo Claudia,
y su nombre siempre lo llevaré grabado a fuego en mi pecho.
1 comentarios:
Dani que bonito lo que le has dedicado a Claudia, es precioso.
Ya te merecias sentirte feliz.
Muchos besos cycliumm
Publicar un comentario