lunes, 20 de octubre de 2008

CARTA DE UN CORAZÓN DESAHUCIADO



No sé muy bien como empezar esta carta, aunque tengo claro que es lo que pienso decir, mis sentimientos hoy son tristes, apagados, todo aquello que me daba felicidad ahora sólo me entrega falsas esperanzas de vida, no quiero que nadie se alarme, mi vida tiene largo recorrido, pero en la melancolía que justamente hoy me acompaña, mis palabras serán tristes y serán para ti que seguramente desde ahí arriba estarás viendo los pasos que voy dando en esta vida.

Me acuerdo como si fuera ayer de todos aquellos sueños forjados contigo, retengo en mi memoria aquellas ilusiones por hacer nuestro el mundo, te veía cada vez con una sonrisa nueva aunque tu cuerpo decía adiós a la vida, siempre juntos, en todo momento, pensando en que algún día la gente se rindiera a nuestros pies, hablando de como sería nuestro futuro, pero por muchas esperanzas puestas en nuestros anhelos y deseos, tu hace tiempo que ya no estás.

Me pregunto como será el cielo, dicen que es el paraíso, pero yo me pregunto si acaso tu estarás bien, como serán tus días o tus noches, ¿ allí arriba también sientes la oscuridad de la noche ?, ¿ ves salir el sol para alumbrar el nuevo día ?, son tantas las preguntas que te podría hacer, pero nada es comparable a poder tenerte aquí, junto a mí. Algunas veces he deseado que bajarás de tu trocito de cielo para estar conmigo, pero tengo miedo a lo que pueda ocurrir, sabes que he ido poco a verte allí donde reposa tu cuerpo, pero el dolor que siempre me acompaña desde aquel día que te fuiste es tan grande, que la fortaleza de mi corazón se vuelve debilidad y miles de lágrimas caen de mis ojos si estoy a tu lado en ese rincón del mundo.

Empiezo la carta con un título que habla de un corazón desahuciado, y parece que hablo de otras cosas, pero así está hoy mi corazón, primero te fuiste tu, me abandonaste porque tu pequeño y frágil corazón no pudo aguantar más la terrible enfermedad que te acechaba desde hacia largo tiempo y se detuvo, para entrar en un letargo infinito que alejarte de mi, me dejaste vagando solo por este mundo en el cual todavía no encontré mi sitio.

Después fue mi abuela, grandes recuerdos para esa persona que siempre me acogía con cariño, aún recuerdo esas navidades en su casa, toda la familia unida, o esos días en los que me quedaba con ella a dormir y me daba esas pequeñas golosinas que tanto me gustaban y que nunca le pedía. Una mujer luchadora que vivió toda su vida para sacar tres hijos adelante, siempre trabajando para que en su casa nunca faltara un trozo de pan para comer. Recuerdo aquellas palabras que me dijo un día, no quiero irme de aquí sin verte casado, pero ya ves, te fuiste, y aunque yo todavía no encontré a la persona adecuada, retengo conmigo esas palabras y muchas veces me acuerdo de ti.

Hoy no debería haber tristeza en mis palabras, debería afrontar la realidad de mi vida y seguir luchando, porque hay gente que merece ver como soy feliz y no está tristeza amarga que me está acompañando últimamente. Mis padres lo han dado todo por mí, su apoyo, su cariño, su comprensión, mi hermana siempre a mi lado, cuando me ha hecho falta, mi familia siempre conmigo en todos los pasos que he querido dar, aunque me haya equivocado, pero sobretodo si merece alguien ver mi felicidad es mi pequeña niña de ojos azules, por ella lo daría todo, hasta mi vida si hiciera falta.

Podría estar toda la vida escribiendo esta carta, pero las palabras deben terminar, hoy son tristes, espero que mañana puedan ser más alegres, viviré para encontrar mi rincón de felicidad y abandonar las tristezas, pero siempre os llevaré conmigo, a ti nunca he dejado de olvidarte, tu que alguna vez he deseado verte como la aureola de un ángel, y a ti abuela, que no siempre pienso en ti, pero te llevo en mi corazón, siempre los dos conmigo, muchas veces me equivocaré, espero que alguna vez pueda encontrarme con vosotros habiendo sido lo más feliz posible.

0 comentarios: