viernes, 3 de octubre de 2008

CARTA A UN PADRE



Querido padre:

Hoy me acordé de escribirte pequeñas palabras que siempre llevo guardadas en lo más profundo de mi corazón, esos pequeños retales de sentimientos que casi nunca se dicen pero que siempre están ahí recordándome porque debo seguir caminando por la vida.

Recuerdo con añoranza esos años pasados en los que siempre estábamos disputando algún partido de fútbol, aún guardo en la memoria como me dejabas participar contigo de esos pequeños ratos de diversión mientras le dábamos patadas a un balón, o como me llevabas a algunos de esos trabajos en los que te tocó hincar el codo, para estar juntos y disfrutar de alguna manera de esos ratos en tu compañía.

Han pasado muchas cosas en estos años, muchos problemas que solucionar, muchos obstáculos en nuestro camino, pero siempre lo hemos recorrido juntos, sin desfallecer, mirando el presente para buscar nuestro pequeño rincón en el mundo en ese futuro deseado que nos diera nuestro pequeño trocito de felicidad. Siempre juntos luchando en la vida, desde la tristeza de alguna perdida importante en nuestras vidas que superar, hasta la felicidad de saber que siempre estaremos rodeados de aquellas personas que más nos importan, como tu, que cuando me ha hecho falta tu mano protectora, o simplemente una pequeña palabra de aliento, me has ayudado a decir sí a la vida y poder continuar mi pequeño gran paseo por este camino del que muchas veces salgo para encontrarme con mi destino.

Querido padre, mi gran amigo y confidente, muchas veces he tenido que hablar de ti, otras veces he tenido que aprender de ti, pero siempre te he admirado por tus logros, por todo aquello que representas, por tus éxitos y tus virtudes, no sé si yo cuando me encuentre en la tesitura de ser como tu, llegaré a dar lo mismo que recibí de ti, o sí conseguiré ser un ejemplo para mis hijos como tu lo has sido para mí, pero tengo claro que al menos intentaré llevar a cabo tus pequeñas grandes enseñanzas en todo este largo camino recorrido a tu lado.

Hoy me acordé de escribir sobre ti, porque tu también mereces mis pequeñas palabras, algún día podré demostrar todo aquello que siento hacia ti, o simplemente agradecerte todo aquello que has hecho y seguirás haciendo por mí. Cuando volvamos a encontrarnos, podré darte todo aquello que recibí de ti, pero ahora, desde estas palabras sin voz, solo puedo decir que te echo de menos y que por dentro llora mi corazón por tu ausencia.

1 comentarios:

Anónimo dijo...

Gracias hijo por tu carta, no tengo palabras que puedan expresar lo que siento. Quisiera tener una minima parte de tu sensibilidad para poder escribirte lo que una parte de mi corazón siente por tí. Tu sabes que lo tengo partido en cuatro trozos, uno ocupa la mitad, dos son iguales y otro solo un poquito más pequeño, sois mi vida, mi familia y lo que más quiero en este mundo.
Espero con impaciencia poder verte y abrazarte, de momento, estas letras y un beso.