Del cielo bajó una estrella,
con su luz brillante, intensa,
cegaba mis ojos para no dejarme ver,
y por más que intentaba descubrir que había detrás,
solamente pude cerrar los ojos y soñar.
Y en ese sueño imposible buscaba el amor,
pero nunca lo encontraba,
siempre se perdía entre un largo sendero de oscuridad,
y a cada paso recorrido miles de lágrimas brotaban del suelo
convirtiéndose en pequeños trozos de cristal que herían mi cuerpo.
Pero el sueño seguía con sus pequeñas historias forjadas,
sin saber si tendría un final feliz o simplemente la pérdida del alma,
y ahí estaba yo, vagando sin rumbo fijo,
descubriendo todos los rincones ocultos que en mi sueño siempre encontraba.
Y el sueño terminó, desperté, la luz ya no estaba,
solamente pude adivinar el reflejo de una cara que no conocía,
soy un ángel, me dijo, soy quien va a cuidar de ti,
intentaré que tu corazón nunca más esté roto,
te ayudaré a cumplir los sueños de los que vives
y encontrar el amor que se vaya contigo de este mundo
agarrado fuertemente a tu mano.
Un ángel cuidará de mi,
me ayudará cada segundo del día que desfallezca,
cuando me encuentre perdido y sin aliento para continuar,
algún día no me hará falta ese ángel,
porque algún día encontraré el amor que nunca debí buscar
y podré gritarle al mundo que soy feliz.
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