viernes, 24 de julio de 2009

EN AQUEL RECÓNDITO LUGAR



Un hombre, un corazón, una vida,
una pasión, una ilusión, un sueño,
todo aquello que representa un reflejo imaginario,
y en aquel recóndito lugar donde se encierra en su propia realidad,
vive un poco de esa felicidad que siempre le había faltado.
Y el hombre antes fue niño,
niño dormido entre sueños imposibles,
que intentó buscar el camino que le diera lo que nunca tuvo,
porque siempre algo le estaba faltando,
la ilusión por no dejar que su corazón pereciera luchando,
y así vivir cada latido de su triste vida algún momento de felicidad.
El niño creció, se hizo un hombre fuerte en la lucha,
sensible con los problemas que nunca creyó hiciera suyos,
buscó encontrar sus metas y realizar sus sueños imposibles,
y entre todos esos anhelos que fue creando en su camino,
intentó encontrar el amor que siempre quiso tener a su lado.
Ahora el hombre vive el amor deseado,
lucha por la felicidad que muchas veces le negaron,
olvida los recuerdos amargos de su pasado más reciente,
y las lágrimas desesperadas que tuvo,
se convierten en polvo que el viento aleja de él.
Y en aquel recóndito lugar donde se haya ese hombre,
destroza los muros que creó después de tantos desengaños,
describe la ilusión por vivir con los colores que nunca pudo usar,
y vive intensamente el sentimiento que habla en el silencio, el amor.
Ahora el hombre se escapa de ese recóndito lugar,
huye para salir a la luz a encontrarse con el verdadero amor,
extiende sus manos para recibirlo con la ternura de un niño,
lo recoge en sus brazos para cuidarlo como si fuera fino cristal tallado a mano,
le habla desde las profundidades de su humilde corazón con palabras que no engañan,
y espera que cada instante sea el recuerdo más inolvidable que hayan tenido nunca.
Te amo, te deseo, te quiero, te necesito como el agua al mar,
como el barco necesita al viento para poder navegar,
sin ti no sería más que triste polvo que el viento se lleva,
mi corazón dejaría de latir, me faltaría el oxígeno para respirar,
porque tu eres mi vida, mi muerte y mi resurrección,
eres anhelo y deseo de envolver nuestros cuerpos en la llama ardiente de la pasión.
Un día hubo un niño que tenía sueños imposibles,
hoy el niño es el hombre que cumple aquellos sueños,
antaño el niño vivió el amor de aquellos que siempre los llevará en el corazón,
hoy el hombre vive el amor que nunca dejará marchar de su lado.

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